Pensar Diferente

November 22, 2017

 

Así va el cuento... 

 

Has llegado a una reunión de trabajo con tu jefe y éste te ha dicho a ti y a tu compañera de trabajo que el negocio no ha estado muy bien, por lo cual se ha visto en la necesidad de recortar el personal y ha tenido que tomar la decisión de despedirlos a ambos. 

 

Luego de esto, hablas a solas con tu colega y le cuentas que te has sentido muy mal, que piensas que has de ser el peor empleado, que no eres lo suficientemente bueno y un incompetente. Le dices que realmente no crees que vayas a conseguir un trabajo mejor y que esto representa una catástrofe de la cual no estas seguro de poder sobrevivir. 

 

Tu compañera por otro lado, te ha comentado que cree que el negocio ha debido estar bastante mal para que el jefe haya tenido que tomar la determinación de despedir personal. Ella cree que ambos son suficientemente competentes para ser contratados en otro lugar, y que sólo es cuestión de enviar CV's nuevamente y que seguro luego de algunas pocas entrevistas lograrán reinsertarse en el campo laboral.

 

Camino a casa  vas en el bus pensando en lo que ha pasado y lo que te ha dicho tu colega. Piensas que ha de tener razón en lo que ha dicho, es posible que tu jefe los despidiera por las razones que mencionó en la reunión (la empresa no estaba generando suficientes ganancias, no están recibiendo financiamiento) y no porque "tú eres el peor empleado o no eres suficientemente bueno o un incompetente". 

 

Al llegar a casa te sientes con un poco más de ánimo y le comentas a tu amigo lo que ha pasado, él te dice que siente mucho escuchar lo ocurrido pero que seguro repartiendo y enviando CV's cada día, encontrarás un nuevo empleo. Aún con un poco de preocupación, te acuestas en tu cama pensando que a lo mejor lo que te sucede no es una "catástrofe de la cual no estas seguro de poder sobrevivir", es sólo una situación que tiene solución, pero requiere de esfuerzo y dedicación. 

 

¿Pienso de Forma Irracional?  

 

Es común que cada persona interprete las situaciones de una manera distinta y genere determinados pensamientos de forma automática ante los eventos o personas que le rodean. 

 

Todos y todas podemos llegar a tener pensamientos "negativos" o "irracionales" en algún momento y esto no quiere decir que hemos "perdido la cabeza", son simplemente errores sutiles del pensamiento que solemos cometer y que pueden aparecer en el transcurso de nuestra vida. Dentro de este orden de ideas, estas creencias se consideran irracionales, en tanto no nos ayudan (producen malestar), no tienen sustento y/o carecen de justificación o base real. 

 

Volvamos al Cuento del Principio... 

 

En la historia anterior observamos este tipo de pensamiento negativo o irracional cuando el personaje nos cuenta que: "es el peor empleado, que no es lo suficientemente bueno y que es un incompetente". En este caso cabe que nos preguntemos: ¿en qué se basa la persona para concluir que fue despedido por lo que él piensa de sí mismo? o ¿Por qué ignora el hecho de que el jefe le ha dicho que "el negocio no anda bien y se ha visto en la necesidad de recortar personal"?

 

Muchas veces, nos ocurren situaciones en nuestras vidas como ser despedidos del trabajo, ser dejados por nuestra pareja o incluso ser engañados por ésta, a lo mejor no ser invitados a una fiesta, ser ignorados por alguien o simplemente salir mal en una evaluación en la universidad, y automáticamente nos aventuramos a concluir que la razón está dentro de nosotros, que debe haber algo mal en la forma como somos y ésta es la única y verdadera razón o explicación real de lo que nos pasa.  

 

Que tal si en lugar de esto, enfocamos los acontecimientos de una forma más racional u objetiva y escogemos pensar otras posibilidades como por ejemplo: "el negocio va mal y por eso me despidieron del trabajo", "mis intereses y necesidades son diferentes a los de mi pareja, y no tenía valor para yo ser el que terminara la relación" o "mi pareja me fue infiel porque él/ella es deshonesto/a y no esta dispuesto/a a establecer relaciones monógamas, duraderas y estables", "no me invitaron a la fiesta porque pensaron que el lugar era muy lejos para mí", "él o ella no me saludó porque no me vio o no me escuchó", "no obtuve la calificación que esperaba porque no estudié lo suficiente, no porque soy tonto o tonta". 

 

Finalmente, regresemos al cuento y revisemos este otro pensamiento negativo o irracional: "esto representa una catástrofe de la cual no estoy seguro de poder sobrevivir". Reflexionemos un poco y veamos el caso con más detalle: considerando que los terremotos y los huracanes son considerados "catástrofes reales", es válido preguntarse si el ser despedido de un trabajo es realmente o puede ser definido como una catástrofe de la cual no se sabe si se sobrevivirá. 

 

 

Cambiando mi Forma de Pensar

 

Cambiar nuestra forma de pensar o las creencias irracionales que podamos tener no es algo que en ocasiones ocurre de la noche a la mañana, requiere primero que seamos capaces de identificarlos y darnos cuenta de que no están basados en hechos reales, sino en opiniones, suposiciones, ideas o incluso prejuicios que tenemos o hemos construido a lo largo de nuestra vida. 

 

Cuando te des cuenta de que estás experimentando estos pensamientos irracionales, evalúa qué tan reales son y si realmente reúnen suficiente evidencia para ser ciertos. Por ejemplo, en lugar de pensar: "todo siempre es demasiado difícil e insoportable", puedes elegir pensar: "algunas situaciones en la vida requieren más trabajo, dedicación y paciencia". 

 

Mira con atención cuando estos pensamientos o ideas que tienes sobre los eventos y las personas son constantemente negativos, y si conforme pasan los días estas ideas continúan allí y no eres capaz de cambiarlas o transformarlas. Si crees que esta manera de pensar te está afectando a pesar de tus esfuerzos por sobrellevarlos, recuerda que la terapia psicológica o psicoterapia puede ayudarte. No dudes en buscar apoyo cuando lo necesites, como siempre digo "hablar sana, cuida tu salud". 

 

 

 

 

 

Camoa Bastidas Burke 

Psicólogo Clínico

M.Ps.S.I.

 

Contáctame: 

psicologaendublin@hotmail.com

Teléfono: 089 410 69 12

 

 

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