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El Estrés Afecta Tu Digestión



Durante momentos de estrés, el cuerpo necesita mantener funciones que son críticas para

la supervivencia, incluido el suministro de oxígeno al cerebro y el corazón, minimizando funciones corporales que no son inmediatamente críticas para la supervivencia, como la digestión de los alimentos.


Los cambios en las funciones corporales están controlados principalmente por el sistema nervioso autónomo, el cual tiene un papel importante en el control de funciones corporales que no están bajo nuestro control consciente. El sistema nervioso autónomo se puede dividir en dos sistemas principales, el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático.


En un estado relajado, el sistema nervioso parasimpático tiene el control y conserva la energía manteniendo un nivel basal de actividad: respiración (alrededor de 12 respiraciones por minuto), frecuencia cardíaca (alrededor de 60 a 100 latidos por minuto), presión arterial alrededor de 120 (presión sistólica; presión de los vasos sanguíneos durante un latido del corazón) superior a 80 (presión diastólica; presión de los vasos sanguíneos entre latidos). Durante este tiempo, los procesos de digestión están activos, incluyendo la producción y liberación de saliva y enzimas digestivas, el movimiento de alimentos, actualización de nutrientes y eliminación de residuos.



Durante momentos de estrés, ansiedad o depresión, el control y las funciones del sistema nervioso autónomo están dominados por el sistema nervioso simpático. Un sistema nervioso simpático activo aumenta la respiración (a menudo en forma de respiración superficial y rápida) y la frecuencia cardíaca.


Sistema Nervioso Simpático y el Tracto Gastrointestinal


El estrés provoca un retraso de la función del vaciamiento gástrico y el tránsito intestinal. La sobreactivación del sistema nervioso simpático estimula la tensión muscular alrededor del cuerpo, facilitando la reducción de oxígeno en el tracto gastrointestinal. Debido a estos procesos, las(os) pacientes a menudo informan síntomas gastrointestinales (por ejemplo,

‘mariposas en la barriga’, indigestión y/o náuseas). El estrés también promueve la

estimulación del intestino grueso en forma de aumento de la función motora del colon,

comúnmente reflejado en pacientes que reportan estrés asociado con la urgencia y la

necesidad de defecar (y/u orinar).




Las acciones del sistema nervioso autónomo en gran parte no están bajo control consciente/voluntario; sin embargo, la respiración se puede controlar a través de la acción consciente. Una clave para promover un estado corporal relajado y, a su vez, los procesos gastrointestinales normales, está en activar el sistema nervioso parasimpático a través del monitoreo y la participación en la respiración lenta y relajada.


 

El presente texto es una traducción del escrito original en inglés.

Libro: Knowles, Keefer, & Mikocka-Walus (2019). Psychogastroenterology for Adults: A Handbook for Mental Health Professionals. Oxon, UK: Routledge Press.



Quieres saber más sobre el estrés? haz click acá para leer el primer artículo.


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